Análisis del Currículo de Bachillerato en la Comunidad de Madrid
Currículo de Bachillerato en la Comunidad de Madrid
En esta entrada vamos a analizar el currículo de Bachillerato en la Comunidad de Madrid presente en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) más reciente, del 26 de julio de 2022, que describe la LOMLOE, de las páginas 3 a la 9.
https://www.bocm.es/boletin/CM_Orden_BOCM/2022/07/26/BOCM-20220726-1.PDF
Capítulo I
En el Artículo 2, se defiende que dicha etapa tendrá la finalidad de "proporcionar al alumnado la formación, madurez, conocimientos, habilidades y actitudes que le permita desarrollarse e incorporarse a la vida con responsabilidad y competencia. Asimismo, esta etapa deberá permitirle la adquisición y el logro de las competencias indispensables para su futuro formativo y profesional, así como capacitarle para el acceso a la educación superior".
Es decir, el Estado se compromete a proporcionar a la población las competencias básicas para poder avanzar en sus estudios y poder incorporarse al resto de sistemas de nuestra sociedad de una forma responsable. ¿Esto de verdad es así? ¿El sistema educativo realmente proporciona estas habilidades? ¿Llegan todos los alumnos de Bachillerato con la misma preparación a los estudios superiores? ¿Cómo se regula Bachillerato en los colegios privados?
En el Artículo 3, se describen las características generales de la etapa. Dice que el Bachillerato es una etapa postobligatoria que se divide en dos cursos,
se desarrolla en cuatro modalidades y se organizan materias comunes,
materias específicas de modalidad y materias optativas. Se podrá acceder teniendo el título de la ESO, o habiendo cursado una FP ya sea media o superior. Por último, aclara que los alumnos tienen un máximo de 4 años para completar la etapa.
En otras palabras, cada alumno es libre de elegir la modalidad de Bachillerato que más le atrae y más le puede servir para sus estudios posteriores. En cuanto al acceso, permite que cada persona escoja el mejor camino para sí mismo (por ejemplo, las personas que no acaben la ESO pueden estudiar una FP básica y media). El plazo de cuatro años para superar la etapa puede se cuestionado. Puede suponer una dificultad para alumnos con mayores dificultades o con problemas personales que puedan afectar a su rendimiento. Por otro lado, también puede desfavorecer a aquellos que se la saquen en dos años y que por lo tanto les suponga un nivel de esfuerzo y disciplina mayores, es decir, que salgan más preparados.¿Realmente todos los estudiantes pueden aprovechar esos cuatro años al máximo? ¿Esta flexibilidad ayuda a que todos los estudiantes terminen el Bachillerato con la misma calidad de formación?
Para continuar, en el Artículo 4, muestra los principios, basados en: la práctica docente de todas las materias fomentará en trabajo autónomo y en equipo; se prestará especial atención a los alumnos con necesidad; se desarrollarán actividades que estimulen el interés, hábito de la lectura y la capacidad de expresarse; en las asignaturas de las lenguas extranjeras, la actividad se realizará en la lengua de estudio; y las actividades de aprendizaje priorizarán la comprensión, la expresión y la interacción oral en la lengua extranjera.
En cuanto a los alumnos con necesidades especiales, actualmente se les facilita el desarrollo de actividades (por ejemplo, más tiempo para realizar los exámenes o más espacio para escribir), lo que puede suponer injusto para el resto de alumnos, pero fundamental para los que lo necesitan. El artículo predica que los docentes son encargados de fomentar el hábito por la lectura y la capacidad de expresión. Resulta un problema obvio para los profesores, pues en áreas como las Matemáticas es complicado implementar la lectura, mientras que en otras como la Literatura o la Historia, es necesario el uso de lecturas clásicas e históricas, que resultan de escaso interés para los alumnos habitualmente. Además, la carga excesiva de actividades en el resto de asignaturas pueden dificultar la reserva de un tiempo que los estudiantes puedan dedicar a la lectura. La capacidad de expresión en las aulas puede suponer un problema al aumentar el ratio alumno-profesor (35 alumnos por profesor en 2022) de forma constante como está sucediendo. Esto dificulta el habla por turnos, e incluso que en una clase de determinada duración puedan participar todos los estudiantes. Por último, la prioridad que se le da a el aprendizaje teórico en las lenguas extranjeras, ¿de verdad resulta efectivo cuando está demostrado que la mejor forma de adquirir un idioma es consumiendo contenido en dicha lengua? ¿por qué no damos mayor importancia a la escucha, el habla... que al aprendizaje teórico de vocabulario (que se podría aprender escuchando) o a la gramática (que habitualmente se memoriza su estructura sin saber realmente como aplicarlo)?
En el Artículo 5, se asegura que el profesor realizará el seguimiento del
proceso educativo de cada alumno y los centros docentes facilitarán la orientación de los alumnos y la planificación de sus estudios posteriores.
Este artículo anuncia una atención personalizada para cada alumno. ¿Esto realmente ocurre? ¿Cuántas personas hacen uso de las tutorías o de la asistencia del orientador? Ninguna persona sería la primera ni la última en desconocer la existencia de un orientador en sus institutos o desconocer su función. No se promociona su uso, lo que supone que el alumno tenga que informarse por sí mismo. Lo mismo ocurre con los profesores tutores. A cada aula se le asigna un tutor, pero ¿verdaderamente el tutor se encarga de facilitar el trabajo y la interacción de los alumnos con otros docentes?
Capítulo II
En los Artículos 6, 8, 9, 10 y 12, se distribuyen las diferentes asignaturas en las modalidades. Dividiéndose en comunes (Lengua y Literatura, Historia...), específicas (Matemáticas, Latín...) y optativas (Geografía, Psicología...). En el Artículo 7 especifica que las materias comunes tienen como finalidad que los alumnos adquieran conocimiento general. Las materias específicas buscan una formación específica de la modalidad elegida. Las materias optativas completarán la formación profundizando en la modalidad elegida. En el Artículo 13, se muestra la obligación de todos los centros de ofertar como materia optativa Segunda Lengua Extranjera (inglés, francés, alemán, italiano o portugués) en los dos cursos.
¿Las materias comunes son justas? Últimamente los alumnos de la modalidad de Ciencias Sanitarias, se han quejado de la obligación de cursar materias como Historia de España, Historia de la Filosofía o Lengua Castellana y Literatura, pertenecientes a un área más social o humanístico. Mientras tanto, los alumnos de modalidades como Humanidades o Artes, no están obligados a cursar Matemáticas, Física, Química...
Para el Artículo 17, reciclan los objetivos del BOE del 5 de abril de 2022, donde consta el derecho a ejercer la ciudadanía democrática y adquirir una conciencia cívica responsable, inspirada por los valores de la Constitución Española y los derechos humanos, desarrollando un pensamiento crítico. Consolidar una madurez personal y fomentar la igualdad. Afianzar los hábitos de lectura, estudio y disciplina y dominar la lengua castellana, al igual que expresarse en una o más lenguas extranjeras.
Utilizar la educación física para favorecer el desarrollo personal y social, entre otras.
El objetivo de fomentar el pensamiento crítico lleva a pensar: ¿Se incentiva de forma adecuada en todas las materias, o se queda en un plano teórico sin aplicarse realmente? En cuanto a la igualdad y la madurez, ¿es posible garantizar que estos valores lleguen a todos los estudiantes, sin importar su contexto? ¿Un progenitor que no esté de acuerdo con estos ideales, va a permitir que su hijo los aprenda? Finalmente, el artículo señala que la educación física debe fomentar el desarrollo personal y social. ¿Se le da a esta área la misma importancia que a las materias teóricas? ¿Es justo que se evalúe objetivamente lo que un alumno puede hacer físicamente?
Por último, el Artículo 18 muestra las competencias que se pretenden desarrollar en Bachillerato. Consta de la competencia en comunicación lingüística, la competencia plurilingüe, la competencia matemática y competencia en ciencia, tecnología e ingeniería la competencia digital, la competencia personal, social y de aprender a aprender, la competencia ciudadana, la competencia emprendedora y la competencia en conciencia y expresión culturales.
¿Logra realmente el sistema educativo actual fomentar todas estas competencias de manera equilibrada? Porque, según Esteve, un aprendizaje no se considera educativo si no resulta en una persona equilibrada. Es decir, si una persona desarrolla más la comunicación lingüística que la científica durante el Bachillerato, ¿se podría considerar educativo? Por otro lado, la competencia digital es fundamental actualmente, pero ¿reciben todos los estudiantes la misma oportunidad para desarrollarla, considerando las brechas tecnológicas entre distintas regiones y centros educativos?
En conclusión, respondiendo a la pregunta destacada al inicio, "¿Llegan todos los alumnos de Bachillerato con la misma preparación a los estudios superiores?".
Aunque el currículo de la Comunidad de Madrid busca formar a los alumnos en distintas competencias y conocimientos, en la práctica hay varios obstáculos para lograrlo igualitariamente.
Por ejemplo, las distintas modalidades permiten que cada alumno elija su propio camino, lo que puede hacer que algunos tengan una base más fuerte en unas áreas y más débil en otras. Además, aunque el currículo promueve el pensamiento crítico, la competencia digital y la conciencia ciudadana, la aplicación real de estas competencias varía según la importancia que se le de a cada una en cada escuela y los recursos disponibles.
Finalmente, el apoyo personalizado, como la orientación, es limitado. Aunque se supone que cada estudiante debería contar con un tutor que lo oriente, en la realidad, esto no siempre sucede, por lo que hay alumnos que "juegan con ventaja".

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